
Fue una ironía, una macabra broma del destino, que el fundador de la marca de ropa térmica The North Face muriera de hipotermia. Sucedió en diciembre de 2015 en el lago General Carrera de Chile, donde Douglas Tompkins, de 72 años, se había lanzado con su kayak junto a unos colegas. Pero las malas condiciones climáticas, un viento que provocó olas de tres metros, le hicieron volcar. Ingresó en el hospital una hora después con una temperatura corporal de 16 grados y nada pudieron hacer para salvarle. Él vivía en aquel país, era muy conocido porque su vena ecologista le había llevado a comprar grandes extensiones de terreno por valor de 380 millones de dólares con el objetivo de preservarlas de la acción humana. Su muerte dio luz verde a un ‘regalo’ que él ya inició en vida y que se ha convertido en la mayor donación de tierras privadas para la creación de parques naturales.