
A finales de 2016 Virgil Abloh, creador de Off-White, dijo a Business of Fashion que su marca era digna «de estudio». Por aquel entonces gozaba de la fama que a uno le da el ser el protegido de alguien como Kanye West, había sido finalista del LVMH Prize el año anterior y su firma proyectaba alto; las colaboraciones con su nombre antes de la ‘x’ se multiplicaban y llevaba por bandera un estilo urbano que, cada vez más, se postulaba como una de las grandes revoluciones de la moda. Y eso que ni siquiera había logrado, todavía, ser lo que es ahora, dos años después: en el ranking cuatrimestral de Lyst acaban de posicionar la marca como la primera en su lista de ‘Hottest Brand Of The Year‘, algo así como la firma más aclamada del año, dejando detrás a otras como Gucci o Balenciaga, a las que en 2017 miraba desde abajo.